Derramando un poco la nuca el perro le finge indiferencia a la comida, quiere no tener que parar las orejas al notar a su dueño. Se la pasa tirado en el pasto, en la tierra oscura no hay pájaros. El amo atisba pero no. Se hace de noche y naturalmente el círculo es un ciclo: ‘Yo soy can’ – se convence el tucán. La nube lo mira en otro idioma.
Archivo: Un nuevo día (Lecturas para Tomás Sinovcic)
Hace 22 horas.
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