07 febrero, 2011
28 enero, 2011
14 enero, 2011
06 enero, 2011
me reconforta navegar sin mirar
lo que podría mirar: el halar del haber en su tiempo
del bolsillo tuyo
y alimentarme a ranas alegres, mínimas,
raciones deshabitantes del planeta que esperaban
contra el eco
de revólveres embarazados a barro
disparando las huellas:
corriticos cabizbajos de querer seguir
-mirar-
revolviendo
la taza un ratito más
cardumen de cuellos caídos donde la espuma cabecea
lesión en tu agua de arrugas de cara
son los hogares
para las mulas de carga
las mismas que nos transportan
cuando muertos de caminar
y aún cuarenta cuadras por arrastrar
lo abandonado de todo recuerdo que no involucre ampollas
brotando en la calle
en ésta
alguna ciudad
no es la que conocimos pero se parece al poster viejo ese
nunca conocimos ciudades fuera del cine
ni siluetas anubadas asándose
como ahora
llegamos al fin y te muestro la palma de mi mano
una verdadera fiesta rayada de caprichos y sudor mugroso
¿dónde mierda estaremos?
el mapa unos segundos te arraya la mandíbula
si no te hubieras dormido antes de que te mostrara la mano
y yo tarareo
mirás para afuera pidiendo una mentira
arranco con la del tironeo entre cuello y ventana
"¡A fin de cuentas resulta un deber ancestral!
Ser la lagaña rebelde que recorre esa reserva de lugares
(camiones, musguitos, arcos de futbol, vagones)
recuerdos puros de cierto olvido, pilas de imágenes
invertidas con sólo torcer la lengua"
detrás de un vidrio solo, luego
todo el viaje se vuelve el habitat en el que la ciudad nos segrega hacia ella misma
07 diciembre, 2010
una cara pintada
con pesadas herramientas de mecánico
Pintada a medio reflejo de la cabeza
porque había una vez
que quiso comer y se despintó las comisuras
y hubo que hacer de cuenta
el descostrado, retorciéndose el retorcijón con la mano
cara que quiso afeitarse con
la afeitadora no quiso
hacía, hacía, y hacía cada puto dia
de su lengua una vigüela
caminaba hipnotizando emes y qus
y mosquitos que se quedaban parados en dos patas
cara le sale la gracia
de llevárselos de la mano a jugar
rala te que rala
apareciendo
en la ronda de la mano de
esa mano pálida, hachada de libélulas muy jetudas
maravilla que ancestros de una sola
no pueden
nadie tampoco; el rastro queda